Sobre mí


Hola, Yo soy Leonel De Aquino
He ocupado posiciones clave como Director General, Vicerrector de Vinculación, Director de Planeación Estratégica, Director de Promoción y Reclutamiento y Director de Nuevos Proyectos, liderando estrategias integrales que alinean el propósito institucional, los objetivos comerciales y la experiencia del cliente. Mi trabajo se ha centrado en construir modelos de crecimiento sólidos, fortalecer marcas en mercados altamente competitivos y generar valor a largo plazo.
Mi mayor fortaleza está en transformar la estrategia en ejecución. Lidero equipos multidisciplinarios, optimizo procesos, desarrollo modelos efectivos de reclutamiento, retención y fidelización, y diseño iniciativas que impactan directamente en matrícula, expansión institucional y generación de ingresos. He impulsado alianzas estratégicas, convenios nacionales e internacionales y proyectos de desarrollo de negocio que fortalecen la sostenibilidad organizacional.
Cuento con amplia experiencia en vinculación empresarial, negociación de contratos, patrocinios y fundraising, colaborando con universidades, organismos públicos, asociaciones civiles y empresas privadas. Además, participo activamente como consultor estratégico y asesor externo, diseñando programas académicos, diplomados y soluciones a la medida con una visión práctica, orientada a impacto y resultados.
Complemento mi perfil ejecutivo con una sólida trayectoria académica como docente universitario en licenciatura, maestría y educación continua, así como coach ejecutivo, enfocado en el desarrollo de talento, liderazgo de alto desempeño y construcción de culturas organizacionales fuertes.
Me defino como un líder estratégico, analítico y orientado a resultados, con un enfoque humano, capacidad para tomar decisiones en entornos complejos y una visión clara de crecimiento sostenible, innovación y generación de valor institucional.
Áreas clave de especialización


+20 años
Conferencias

+100
Capacitaciones

+500
Clientes satisfechos

+750
Alumnos
La anécdota que me llevó a analizar el sistema completo, no solo sus resultados.
No recuerdo bien el año, tal vez 1975, pero seguro estaba cursando la secundaria, todos los sábados había partidos de fútbol con los equipos del colegio, había un equipo en particular de primero de primaria en donde estaba mi hermano Vicente, les iba bastante mal cada semana, siempre perdían, por goleada que era lo peor, pero eso no impedía que estuviera apoyándolos en cada juego al igual que muchos padres de familia. Un día la mamá de uno de los niños me pidió que los entrenara, se me hizo divertido y ¡acepté! Llegó el sábado, que además era un día esperado por todos los niños, aunque sabían que tenían pocas oportunidades de ganar, pero el sólo hecho de pensar en que tendrían la oportunidad de jugar un partido los




llenaba de ilusión. Recuerdo el partido como si fuera ayer, el equipo contrario volcado en nuestra portería intentando meter el primer gol por todas las maneras posibles, pero sin suerte, final del primer tiempo y empate a cero goles.
En el segundo tiempo las cosas no mejoraron, el portero salvando milagrosamente tiros de todas partes, cualquier cantidad de balones pegando en los postes, barridas increíbles de los defensas en el último momento, los padres de familia gritando de manera espectacular ¡la cancha era una locura!
Nuestro equipo atacaba poco pero cuando lo hacía se sentía el peligro, el partido estaba por terminar y el empate a cero goles permanecía aún, de repente una descolgada por la banda derecha, el jugador entra al área y de repente ¡penal! Era increíble, teníamos la oportunidad de meter un gol ¡por primera vez en el torneo!
El campo era un silencio sepulcral, los nervios estaban en su máximo nivel, nadie lo podía creer, el jugador se enfiló hacia la pelota para ejecutar su tiro y el balón salió en cámara lenta por lo aires y se incrustó de manera agónica en el ángulo superior derecho del portero que a pesar del esfuerzo no pudo alcanzarlo, ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!
El árbitro silbó el final del partido, nunca supe si faltaban algunos minutos o el mismo árbitro al ver la emoción de los niños y los padres de familia decidió darles la felicidad de ganar su primer partido. Las sonrisas de los niños, las lágrimas de algunas mamás, los abrazos de los papás, era algo indescriptible para mi corta edad, fue una emoción difícil de explicar hasta el día de hoy.
Fue algo increíble y que me marcó de por vida, tanto así que cuando tuve la oportunidad de asistir como entrenador al Campeonato Mundial de Fútbol de salón en Italia 1991 me acordé de este episodio cuando pusieron el himno nacional en nuestro primer partido.
Esta historia amigos míos, me enseñó que el deporte cambia vidas, de diversas maneras y que a veces ni siquiera nos imaginamos a cuantas personas podemos tocar, el deporte no solamente es una actividad como muchas otras, puede ser también un negocio lucrativo como lo he desarrollado para varias organizaciones en los últimos años, la actividad física y el deporte son un estilo de vida que me apasiona y esa misma pasión es la que intento transmitir en todo lo que hago.
